
Hay días en los que todo parece alinearse de una forma difícil de explicar, días que sabes, mientras los estás viviendo, que no se van a repetir.
Hace unos días tuve la suerte de recibir en mi estudio a Héctor Campos, redactor de la revista This Is Rock, y además autor de la biografía Mike Oldfield, la música de los sueños, dedicada a Mike Oldfield, así como del libro Tubular Gold, alguien que no solo entiende la música, sino que la vive desde un conocimiento profundo y una sensibilidad muy especial hacia este género.
No era una visita cualquiera, Héctor venía a escuchar en primicia mi nuevo single, un tema que he compuesto junto a la increíble Miriam Stockley, a quien él mismo entrevistó en su libro Tubular Gold.
Y, siendo sincero, había en mí una mezcla de emoción y vértigo difícil de disimular.
Porque enseñar tu música a alguien así… impone. Por mucho que yo esté convencido del resultado, siempre existe esa incertidumbre… ¿Conectará? ¿Estará a la altura? ¿Transmitirá lo que yo siento al escucharlo?

Pero aquel día tenía aún otra sorpresa reservada. Héctor apareció con una guitarra absolutamente única.
Una de esas piezas que no solo son instrumentos, sino historia viva.
Se trata de una guitarra creada por Tom Newman, productor del mítico álbum de Mike Oldfield.
Tom Newman, además de productor, es también constructor de sus propios instrumentos, y creó una serie muy limitada (apenas unas seis unidades en todo el mundo) inspiradas en la icónica forma de Tubular Bells.
Héctor es uno de los pocos afortunados que posee una de ellas, y ese día, en mi estudio… tuve el privilegio de tocarla.
Como alguien profundamente influenciado por la obra de Mike Oldfield, ese momento fue difícil de describir con palabras. No era solo una guitarra, era una conexión directa con una obra que ha marcado a generaciones, y que, en lo personal, ha tenido un peso enorme en mi forma de entender la música.
Poder sostenerla, tocarla, sentirla… fue algo realmente especial, y en medio de todo eso, llegó el momento de lo importante… la escucha.
Compartir mi nuevo single en primicia con alguien como Héctor era, sin duda, un momento clave.
Había respeto, nervios, y también ilusión.
Sus primeras impresiones, por lo que pude percibir, fueron muy positivas y aunque siempre cuesta confiar del todo en ese instante inicial, hubo algo en su reacción que me dejó una sensación muy buena.
Fue, en definitiva, uno de esos días donde la música, la historia y las personas se cruzan de una forma muy especial. Un momento previo a lo que está por venir.
Muy pronto podré compartir más sobre este nuevo trabajo, pero hasta entonces, me quedo con lo vivido ese día, porque hay experiencias que, simplemente, no se olvidan.


