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07 Mar

Grabar un disco a 17.000 kilómetros de distancia

Grabar un disco desde la otra punta del mundo, a más de 17.000 kilómetros de distancia, puede parecer una locura, pero ahora ya puedo decir que es posible con tesón y entusiasmo. Cuando a mediados de 2016 Terry Oldfield vino a España y compartimos gira, conectamos al instante e hicimos una buena amistad. Él me dio la idea de hacer un disco en conjunto. La propuesta me pareció genial desde el principio, pero había un pequeño obstáculo: Terry se iba a marchar de España a los pocos días, y su lugar de residencia es… Sunshine Coast, ¡Australia! ¿Cómo lo íbamos a hacer?
Mantuvimos contacto durante su gira mundial y le fui pasando mis ideas. Entusiasmado, Terry me dijo que trabajaría en ello en cuanto llegase a su estudio. Me sorprendió mucho ver que el genio al que siempre he admirado es un gran trabajador y no para de hacer cosas. Tan pronto como llegó a su estudio el 15 de julio, nos pusimos manos a la obra. Yo tuve que trabajar duro para buscar la inspiración; no componía desde el año 2014.


Volver al estudio y crear algo nuevo era muy divertido, pero al ser un proyecto en conjunto me asaltaban las dudas: ¿le gustarían mis ideas tanto como a mí? Finalmente debo reconocer que el estilo de Terry es muy parecido al mío: la combinación es perfecta porque su instrumento predilecto es la flauta mientras que el mío es la guitarra.
Recuerdo que grababa sin camiseta y descalzo en mi estudio del calor que hacía en España el verano pasado. Terry estaba muy activo y me mandaba multitud de ideas. ¡Era difícil trabajar con tanto calor! Sin embargo, tengo una gran cantidad de demos y maquetas metidos en una carpeta fruto del esfuerzo de aquellos días.

Lo que solía hacer era mandarle a Terry temas donde quería incluir la flauta y él hacía lo mismo para que yo encajara mi guitarra. Hubo temas que no funcionaban y directamente los descartamos. ¡Quién sabe si los recuperaremos en algún otro disco!
Más adelante tuve la suerte de ser nominado en los premios más importantes de la música independiente y tuvimos un parón de unas semanas por vacaciones, aunque en mi caso fue un viaje de trabajo. Por su parte, Terry estuvo en la India descansando. Fue entonces cuando surgió la desgracia del tumor en el ojo de Terry.  
A raíz de aquella noticia, el proyecto, que estaba prácticamente acabado, se paró. La pérdida de un ojo fue un golpe duro para todos los que queremos a Terry. Pero entonces corroboré que este hombre es un ejemplo a seguir: me demostró una gran valentía cuando, a las pocas semanas de su operación, ya se lanzó a actuar en algún concierto y me escribió: “Hay que seguir con el disco”. Desde entonces hasta ahora no hemos parado de trabajar. ¡Disco terminado!  
La criatura se llamará Sky Dancer y saldrá a la venta el próximo 10 de mayo. Para mí supone un salto personal y profesional enorme y he podido dar rienda suelta a mi creatividad para lograr los solos de guitarra más ambiciosos de mi carrera y, de esta manera, convertirme en un buen compañero de viaje y de disco de Terry Oldfield. Mi amigo Terry. 


Pero si este disco se ha convertido ya en una de las cosas más importantes de mi vida es por la enseñanza que me ha transmitido: a pesar de los impedimentos que te da la vida, puedes conseguir lo que te propongas aunque estés a 17.000 kilómetros de distancia.
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